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SticsZ
Bebé en pañales
Femenino Libra Gato
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Tercer capitulo

el Vie Jun 23, 2017 1:32 am

Un día al regresar del trabajo me encontré con una escena que nunca más quisiera ver.
Una agradable, y guapa lamentablemente, señora se hallaba hablando con mi prometido y parecían disfrutar demasiado la conversación.
Pero antes de que mi celosa boca hablara y probablemente desatara una pelea que nadie quería, me escabullí al interior de la casa, la malditamente pequeña casa y me di una ducha para relajarme lo suficiente para no amenazar con matar a alguien de piel morena y una sonrisa sensual que le dirigía a mi esposo.
Aquello me relajo lo suficiente como para poder mirarla con una sonrisa aunque para que mentir, la comida también ayudo bastante a ese tema.
Pero tampoco pude tener una conversación civilizada por lo que me decante por encargarme del jardín hasta que ella se largara, al fin y al cabo era visita de Caleb y él la tenía que atender, lejos de la cama, por supuesto.
Por suerte la visita no duro mucho más y ambos pudimos volver a nuestras actividades habituales, yo en mi mundo musical y él en el artístico.
Y Caleb siguió pintando durante toda la noche y pasado el amanecer.
Y yo después de dormir por un largo rato me dedique a hacer el desayuno a veces creo que de no ser por mí, Caleb se moriría de hambre o eso demostraba porque siempre que iba a trabajar la ración que había dejado para él desaparecía, al menos estaba comiendo bien.
Desayune sola, ya que el adorable pintor se quedó pintando porque quería ganar dinero (N/A: No es que yo lo esclavice ni nada…) para que no estuviéramos nunca mal, quería tener bastantes ahorros así que decidí imitarlo, tomando mi violín y por primera vez enfrentándome a la idea de crear una canción.
Y entre eso y el trabajo no pude ver a mi prometido en todo el día a pesar de vivir juntos, caí rendida a la cama y no desperté hasta que un ruido me obligo, alguien se estaba moviendo por la casa, abrí con suavidad un ojo, intentando ser lo más discreta posible pero descubrir que era aquello casi logro que me descubriera a mí misma. Era Caleb pero este estaba leyendo algo, en silencio y oscuridad ¿Cómo podía…? Tenía que descubrir que era aquello porque algo me empezaba a dar un poco de mala espina ¿Por qué tenía que ocultarlo?
Fingí dormir durante un largo rato, hasta que se fue y cuando ya lo hizo me levante de la cama con suavidad, empezando a revisar lo más silenciosamente posible los pocos lugares en los que se podrían ocultar cosas en la casa pero nada ¿Qué diablos? Mi humor se alteró y salí dispuesta a obtener respuestas.
A: - Caleb – Intente parecer seria sin derretirme por su mirada y su sonrisa – Necesito preguntarte algo.
C: - Yo también cariño pero déjame hablar primero – Acepte con un asentimiento, sin estar del todo segura, tomo mis manos entre las suyas con una pequeña sonrisa – Arabelle Schweigen, en esta preciosa noche ¿Te apetecería casarte conmigo en este momento? Solo con la luna como testigo.
Me quede callada, en realidad la propuesta sencillamente me desarmo, yo aquí totalmente dispuesta a pelear y él queriendo casarse, de verdad que parece un mal chiste pero también es cierto que por mucho que quisiera pelear y por mucho que no quisiera que me ocultara nada, no pensaba separarme de él, Caleb me hacía sentir viva, como si las células de mi cuerpo vibraran al estar cerca y eso era lo más cerca que alguien podía estar de producirme el mismo sentimiento que la música lo cual era inmenso, así que acepte.
Y la preciosa luna, casi del mismo color que sus ojos, fue testigo de nuestra pequeña y poco formal boda y nuestra felicidad.
Y por aquella temporada sencillamente no pude ser más feliz porque somos un matrimonio curioso, demasiado amoroso que a pesar de estar casados no dejamos de citarnos como adolescentes, incluso yendo a la bolera.
Incluso parecíamos adolescentes por nuestras alocadas conversaciones, donde mi amado esposo, me encanta esa palabra, me dejaba expandirme todo lo que quisiera en los temas más raros del planeta.
Y entre otras cosas también me convencía de hacer algunas cuantas cosas de mayores.
En público. Aunque yo olvidara momentáneamente que lo teníamos.
Y cuando salíamos y yo notaba que habíamos sido escuchados durante toda la faena, por sus caras rojas y su mirada curiosa, Caleb se encargaba de que me olvidara de ello de la mejor forma posible…
Y yo obviamente caía y me dejaba llevar nuevamente sin interesarme quien nos mirara.
Y luego volvíamos a ser unos jóvenes chicos que solo salían a divertirse porque no tenían de otra y era lo único que importaba.  Y los bolos siempre eran una buena opción.
Incluso si eres como yo y no sabes jugar… Por poco y no queda piso en la bolera, no se ni como aceptan que vuelva.
Pero ignorando ese hecho jugamos hasta estar casi muriendo, literalmente no pare de jugar hasta que no pude aguantar más las ganas de orinar…
Y al volver a casa yo caía prácticamente muerta, ni siquiera pijama o cobija tenía tiempo de ponerme antes de dejarme caer en coma.
Autora: Todo va tan bien ¿Verdad? ¿Alguien más siente que estos dos están caminando en una delgada línea de hielo? Pero bueno, en fin, ¿Qué creen que pasará?
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