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Surten De Soita III
Bebé en pañales
Masculino Tauro Tigre
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Localización : En una isla

Capítulo 5: Nueve meses

el Sáb Jul 01, 2017 2:52 pm
Semanas después de casarme con Vicente, me enteré de la gran noticia: estaba embarazada.

Los primeros en saberlo fueron mis padres, que estaban encantados de finalmente tener un nieto.

-Pobre mi hija, va a tener que soportar todo lo que tuve que soportar con ella...
-Mamá, se supone que deberías ser un poco más tranquilizadora. Tener un hijo es algo importante y...
-¿Tranquilizadora? Vas a sufrir. -Dijo con picardía.

Los siguientes en saberlo fueron Vicente y mi hermano. Ambos quedaron encantados con la noticia.

Mis padres estaban inmejorables: mi madre, sin mayores cambios, seguía siendo feliz con su cocina y su jardín.


Y mi padre finalmente decidió jubilarse después de tanto tiempo trabajando.

Victoria, por su parte, empezó a trabajar después de las clases como dependienta en una tienda para conseguir un poco de dinero y experiencia profesional.

Y Vicente seguía esforzándose duro por ser alguien en el mundo del deporte. La habilidad la tenía, sólo hacía falta conseguir una buena oportunidad.

Mi embarazo avanzó con rapidez, el tiempo parecía que volaba.

Y finalmente había conseguido terminar un libro: "No te comas a tu tortuga de compañía y otros consejos de guardería" se podía encontrar ya en las librerías. Lo que significaba que tenía que ponerme enseguida con el siguiente.

Me encantaba ver cómo mis padres y mi marido se llevaban tan bien. Aunque no es de extrañar cuando a Vicente le encanta comer y a mi madre le encanta cocinar.

-¿Cómo quieres que llamemos a nuestros hijos?
-¿No es un poco pronto para pensar en nombres? Aun falta mucho para que nazcan.
-Salgo de cuentas en un mes.
-... Que se llame Séptimo ¿Me dejas un poco de tu ensalada?

-¿Y cuándo tenéis pensado mudaros? -Preguntaba Leland de vez en cuando.
-Céntrate en tu ensalada.

Mamá no mentía cuando decía que se pasaba mal. La espalda me dolía continuamente: no estaba acostumbrada a acarrear tanto bulto durante tanto tiempo.

-¿Y ya tenéis pensados los nombres?
-No. Sólo sé que no se va a llamar Séptimo.
-Nunca creí que llegara a necesitar oír eso.

Faltaba poco para que llegara el nacimiento de mi hijo o hija, y en casa se celebraba otro: mis hermanos cumplieron años.


Día en el que mi hermana Victoria abandonó la casa para conseguir su propio piso y abrir su tan deseada compañía.
-Come bien, hija, que no me entere yo de que pasas hambre.

-Si abres tu compañía, piensa que la tecnología es el futuro. Yo apostaría ahí.

-Será muy extraño no vivir contigo, hermana. Muchísima suerte en todo.

-No tan rápido. No pienso irme de aquí sin una foto contigo.

-¿Y ahora qué hago?
-A tu hermana le encantaría haberte dicho adiós, cariño, pero tener un niño en la barriga cansa mucho, ja ja ja.
-Adiós, hermana, nos seguiremos viendo.

La casa quedó notablemente más vacía después de eso, a pesar de que Victoria no se había convertido en una extraña. Teníamos noticias de ella prácticamente cada día: Estaba en Windemburg, trabajando en el mundo de los negocios.
Leland, por su parte, había conseguido un trabajo en el laboratorio científico, lo que consumía mucho de su tiempo "pensando".


Y entonces llegó. El día que di a luz.

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