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Surten De Soita III
Bebé en pañales
Masculino Tauro Tigre
Mensajes : 68
Fecha de inscripción : 30/06/2017
Edad : 19
Localización : En una isla

Capítulo 11: Nuevo yo

el Sáb Jul 01, 2017 2:58 pm
Las cosas dieron un cambio muy brusco cuando cumplí la mayoría de edad, pero yo estaba más que preparado. O al menos, anímicamente. Aún había muchísimas cosas que me anclaban y me obligaban a seguir tal y como iba haciéndolo hasta entonces.


Sin duda la que más me ayudó fue mi hermana Ariel, que nada más cumplí los 18 me dijo que tenía un regalo que me iba a encantar.
—¿Estás preparado, hermanito?


Me hizo ponerme una venda en los ojos para no ver nada, y me guió hasta llegar al lugar.
—Puedes quitarte la venda.


—¿Qué es esto, Ariel?
—Entra y podrás comprobarlo por tí mismo.


En cuanto entré sentí escalofríos recorriendo todo mi cuerpo. Una parte de mi estaba gritando interiormente de felicidad, pero la otra le pedía que no se hiciera ilusiones hasta que Ariel no se pronunciara.


—¡Feliz cumpleaños! Sé la ilusión que te hacía tener tu propia tienda, así que aquí la tienes.
—¡Oh dios mío! ¿En serio? Pero, ¿cómo?


—Le expliqué a mamá tu sueño, y estuvo encantada de ayudar. Tuvo que pedir varios préstamos y sacar dinero de hasta debajo de las piedras, pero al final conseguimos sacar lo suficiente para comprar este solar. Está a la mitad de precio porque está en zona sísmica, pero no creo que sean muy comunes, y seguro que haces dinero súper rápido para poder devolver todo el dinero e irte a un solar mejor en un santiamén.
—Muchísimas gracias, no sé qué habría hecho sin vosotras.


La tienda aún tenía muchos arreglos pendientes, pero al menos pude permitirme comprar algunos objetos para vender. Algún día, ofrecería de todo lo relacionado con la música, pero de momento esto era lo que podía.


La tienda estaba en lo más alto de un edificio en el distrito del arte, muy apropiado para La Tienda de Música e Instrumentos La Guitarra Azul.


Cuando por fin pude prepararlo todo, abrí la tienda por primera vez, nerviosísimo pero con ilusión.


Aunque los nervios lo complicaron un poco, al final no causaron ningún problema, pues conseguí vender mi primer artículo sin problemas.


Que justamente resultó ser el artículo más caro de toda la tienda, un puesto de DJ.


Mi primera jornada fue todo un éxito, lo único que me había quedado por vender fue un micrófono.


Con el tiempo, conseguí más y más beneficios, y pude darle el retoque que la tienda tanto necesitaba. Empecé a vender mejores cosas y de más calidad.



Incluso empecé a ofrecer cosas que, aunque no eran instrumentos musicales, estaban directamente relacionadas con el mundo de la música, como ropa inspirada por estrellas de rock y posters de los mejores grupos.


Y cuando me quise dar cuenta la tienda me exigía tanto que me vi obligado a contratar a una empleada.


Todo iba estupendamente, y lo que puso la guinda al pastel fue aquella chica que entró un día a la tienda a mirar.


Empecé a hablar con Tammy en una conversación que al principio se limitaba a cuál era el rango de precios que estaba buscando y que al final iba sobre qué la había llevado a dejar su trabajo en la carrera de Negocios.


Quedé tan encantado con Tammy que no pude evitar invitarla a salir aquella misma noche, al pub más lujoso de la ciudad.


Y allí nos pusimos a hablar y hablar sin parar, incapaces de cortar la conversación por el interés que teníamos cada uno del otro.


Y al final acabó ocurriendo lo que ocurrió. Me lancé a darle un beso, pues no lo aguantaba más.


Por suerte, ella me lo devolvió, y entonces la noche mejoró por completo.


Al volver a casa, me di una ducha, incapaz de pensar en otra cosa que no fuera ella y en cómo me había dado la fuerza para hacer algo que tenía ganas de hacer desde hacía mucho tiempo.


Así que reuní a mis padres y a mi hermana, aunque ella ya estaba al tanto, y me preparé para soltarlo.
—Mamá, papá, tengo que deciros una cosa... Y tengo miedo de cómo reaccionaréis, porque sé que vosotros me aceptaréis pase lo que pase, pero es imposible no pensar en los peor...
—¿Qué es, amor? —Dijo mi madre, con la misma voz tierna de cuando me leía los cuentos de pequeña.


—Yo... estoy preparado para someterme a una operación de cambio de sexo.
Toda la sala se quedó en silencio durante un momento que para mi fue eterno, mis padres me miraron, se miraron entre sí y después me volvieron a mirar a mi.
—Sabíamos que este día llegaría.


—Tienes todo nuestro apoyo, amor. Sabes que siempre te hemos querido y siempre te querremos.


—Es gracioso, porque cuando te pedimos yo quería un niño. Se ve que al final lo que pides siempre acaba llegando, aunque sea después de mucho tiempo. Te quiero y te apoyo.
Sentir el cálido abrazo de mis dos padres me quitó de repente todos los nervios que había tenido, y aunque yo sabía que la cosa seguiría ese camino, me alivió un montón ver que tenía razón.


Habiéndoselo dicho a mis padres, ya sólo quedaba decírselo a Tammy, que ya se había hecho mi novia, y eso sí que me asustaba. Mis padres me aman desde pequeño, pero con Tammy nos conocíamos desde hacía muy poco y no sabía cómo podría reaccionar, así que se lo dije todo con un nudo en la garganta.


—Noah, no me importa. Me he enamorado de ti, no de lo que tengas entre las piernas. Te quiero, y quiero seguir contigo pase lo que pase.
Y así una vez más conseguí librarme del nudo en la garganta, y sentí un gran alivio, porque todo había ido mucho mejor de lo que podría haber pedido.


Pasó el tiempo, un largo tiempo lleno de pastillas con hormonas y testosterona, hasta que llegó el gran día.


Y finalmente, después de una larga operación que pasé dormido, desperté siendo otra persona. Siendo quien yo realmente era.


Y lo primero que hice cuando llegué a casa, fue verme en el espejo. Era curioso, porque después de años en los que no había día que pasara sin querer librarme de mis pechos, tenía sentimientos encontrados. Por una parte, estaba totalmente feliz, pero por otra parte pensé que tal vez ahora los echaría de menos. Fuera como fuera, ese pensamiento se me pasó rápido. Ésto es lo que quería, y ahora que lo tengo no podría ser más feliz.


En cuanto me vio mi familia con mi nuevo cuerpo, me empecé a ruborizar y a hacer lo posible por no llorar de emoción de las cosas que me decían.


—Estoy muy orgullosa de ti, hermanito. Ven aquí, dame un abrazo.


Esa misma noche llamé a Tammy para que viniera a casa. La reacción fue muy parecida a la de mi familia.


Pasamos una noche maravillosa y tranquila en casa, y estaba decidido a tomar el siguiente paso.


Tammy era la chica perfecta, y estaba totalmente enamorado de ella. No podía pedir más.


Así que me puse de rodillas, saqué el anillo y le pedí matrimonio.


Y aceptó. Tammy se iba a casar conmigo, y no podía ser más feliz.




Espero que os haya gustado el capítulo! Antes de seguir, tengo que hacer una anotación, y es que por el bien del reto legacy, la familia está viviendo en un mundo ideal en el que la gente que se somete a una operación de cambio de sexo puede tener hijos biológicos. Esto en la vida real no es así, pero como quiero que el gen azul siga pasándose de generación en generación, tendré que tomarme esa licencia, supongo que no os importará  tongue
Espero que os haya gustado el capítulo, y que os haga tanta ilusión como a mí que Noah sea el primer heredero masculino del legacy ^^

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