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SticsZ
Bebé en pañales
Femenino Libra Gato
Mensajes : 43
Fecha de inscripción : 20/06/2017
Edad : 18

Segundo capitulo

el Jue Jun 22, 2017 12:48 am
Reputación del mensaje :100% (1 voto)

Nuestras citas últimamente iban más que bien, definitivamente ese chico provoca algo muy extraño en mí, nunca había experimentado algo parecido como una necesidad casi extrema de verlo.
Y aunque a él aquel hecho no parece molestarlo lo más mínimo, a mi sí que me fastidia porque yo nunca había sido tan melosa ¡Menos en público!
Aquello iba en contra de mi educación pero al menos no soy la única de comportamientos extraños, es decir, en lo que llevo de relación con Caleb, que tampoco es demasiado, a decir verdad, nunca lo he visto comer.
Y eso que algunas veces me llevaba a desayunar, curiosamente siempre que iba a responder terminaba sonriendo tontamente y olvidando mi pregunta.
En fin, los días fueron pasando y un buen día, casi sin darme cuenta, me desperté enferma.
Aunque en realidad no importaba demasiado así que fui a trabajar con normalidad y solo se lo comenté a mi pareja cuando las manchas se fueron y aunque se enfadó, un par de mimos y de nuevo estuvo feliz.
Al menos hasta que se dio cuenta de que en realidad mi cuerpo, bastardo traidor, me mintió, un mareo me delato.
Y el pobre chico se quedó conmigo el resto del día, en parte para cuidarme como el juraba y en parte para molestarlo. Dios ¿Qué me pasa con él?
Pero aparentemente es un mal enfermero y yo una jodida enferma a nivel dios porque a los días mí ya no tan pequeña pero todavía no lo suficientemente grande, volvió.
Sé que debería ir al médico pero ¿Para qué? Ellos suelen ser matasanos y yo todavía no estoy tan mal además se pueden contagiar cosas mucho peores en un hospital que un simple sarpullido además ¿Con que dinero? Ellos por poco y te sacan un ojo de la cara por una enfermedad que en realidad es culpa de la propia medicina por haber arruinado la selección natural.
En fin, espere a estar sana y unos días más por si acaso para llamar a Caleb y este enseguida me aviso que nos teníamos que ver en un restaurante excelente que conoce. Llegue allí con una de mis pocas pintas decentes, observando todo con algo de repelús, parecía un lugar al que mis padres hubieran ido encantados.
Pero no mencione nada al respecto, no quiero fastidiar la velada tan pronto y menos con un hermoso hombre como Caleb que demostró su esfuerzo y las ganas que tenía de verme, sentí mi sangre hervir por un segundo.
A pesar de que demoraron como el infierno para darnos una mesa, la estaba pasando bien y mejor aún después de ver la comida y aún mejor a Caleb comiendo, al menos los incompetentes sabían hacer algo bien.
Creo que es la cena más decente que llevo desde que llegue aquí, intentare no pensar en lo triste que es eso o en los cabrones de mis padres porque la velada solo mejoro cuando mi pareja se puso de rodillas.
C: - Preciosa Arabelle, digna de estrellas que no alcanzan tu luz y de noches de luna llena que alcance a parecerse a tus ojos ¿Quisieras casarte conmigo?
A: - Yo…
Titubee un minuto y él me observo sorprendido, una parte de mi mente disparo las alarmas, esto no está bien, esto no está bien, algo pasa, despierta Arabelle. Decía pero el resto de mi ser parecía decidido a casarse incluso sin el permiso de mi cerebro.
A: - ¡Sí! – Exclame con emoción, una emoción que aquella parte de mi cabeza miro con reproche, tú no eres así, susurro a mi cuerpo y simplemente me deje llevar por mi cuerpo que parecía suspendido en la felicidad, observando mi anillo – Es precioso.
Nos mudamos juntos inmediatamente y aunque la expansión de la casa, para tener al fin una cocina, es decir, un frigorífico, se llevó mis ahorros junto con la compra de un caballete para mi caballero.
Valió la pena con solo verlo tan feliz, incluso consiguió un trabajo a la velocidad de la luz ¿Por qué paso tanto tiempo desempleado si le resultaba tan fácil conseguir un empleo? Me pregunte un momento pero la noche y la figura de mi ahora prometido pintando me dio la inspiración para empezar a tocar y eso no lo podía desperdiciar.
Y cuando mis manos empezaron a doler pero la inspiración todavía brillaba, me decante por el canto y la felicidad.
Y cuando note que mi chico no iba a notarme por estar inmerso en su mundo me fui a cocinar hasta que él me devolvió a la realidad.
C: - Cariño, mira a la puerta.
A: - ¿Eh?
Me gire con algo de confusión y por poco muero de amor, aquel retrato era precioso.
Me abrace a él, olvidando la cocina, por suerte soy vegetariana y tan solo estaba haciendo una ensalada porque de otra forma por el calentón también se habría quemado la casa.
Y después de aquello, dormí con la sonrisa más grande que tenía y una paz muy extraña para mí.
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