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SticsZ
Bebé en pañales
Femenino Libra Gato
Mensajes : 43
Fecha de inscripción : 20/06/2017
Edad : 18

Cuarto capitulo

el Lun Jun 26, 2017 11:44 pm
Reputación del mensaje :100% (1 voto)

Las cosas andaban tan bien en casa que el tiempo sobraba tanto que podía dedicarme incluso a plantar y cuidar mi jardín, el cual empezaba a crecer cada vez más, gracias a mis esfuerzos y a unas cuantas semillas extrañas que trajo Caleb.
Las cuales me parecieron aún más extrañas cuando empezaron a crecer y todas de una forma muy particular, que en mi no muy amplia experiencia con flores no era demasiado normal.
Pero decidí preocuparme cuando crecieran y además esperaba recordar que debía investigarlas pero siguiendo, también me dedique a hacer un poco de vida social que ya me hacía falta, por lo que me reuní con la primera chica que conocí. La preciosa Miko Ojo.
Y la verdad resultábamos incluso un poco graciosas, ella tan rosa y yo tan blanca, un cuadro casi pintoresco de alguna manera y más aún cuando nos sentamos a conversar, ella con ademanes suaves, propios de su cultura y yo tan descuidada.
Hablamos un poco de todo, poniéndonos al día en nuestras vidas y ante mi boda Miko no pudo evitar una mirada de ilusión, hablándome de su deseo de casarse y ser madre, de una forma mucho más tradicional que lo que hubiera podido deducir.
La observé en silencio sin saber que decirle y luchando contra mis propios deseos extraños sobre el tema, o más que extraños, negados, quiero una familia, siempre lo he sabido pero mis progenitores no colaboraron demasiado con ello, vale, sonara tonto pero temía que cuando mi bebe naciera yo me volviera madre igual a la mía que no toleraba errores y esperaba algo exacto, las mutaciones no estaban permitidas y aunque yo físicamente lo cumplí, soy casi una réplica del resto de mi familia, mi actitud no.
No sé en que momento me abrí al tema con Miko, revelando mis temores sin mostrar mi pasado, aquello estaba marcado a fuego en mi memoria, nadie se debía enterar de la verdad de la familia Schweigen excepto los propios miembros.
Y ella tan solo me escucho, callada y atenta como nadie nunca lo había sido conmigo y al final tan solo me abrazó.
M: - Arabelle no temas, estoy segura de que serás una madre preciosa y yo prometo cuidarlo como si fuera mi sobrino - ¿Cuándo nos hicimos tan cercanas? Me pregunte pero sin llegar a soltarme de sus brazos, me sentía protegida.
Aquello me dio el valor suficiente para hablar del tema con Caleb cuando llegara a mi casa. Y eso hice.
A: - Caleb, cariño, necesitamos hablar – Susurre mientras me acercaba a él y él dejo de jugar en la computadora para prestarme atención – Verás, quiero formar una familia.
Caleb se quedó callado, sin saber cómo enfrentar a ello y ni siquiera lo tuvo que decir, sinceramente, su mirada que se había endurecido demasiado delato sus pensamientos, escondí mi cara entre mis manos.
C: - Amor, solo – Intento reparar lo irreparable, su mirada lo había dicho todo – No considero que sea el tiempo.
A: - ¿Y cuándo lo será?
C: - Cuando tengamos más dinero – Excusas.
A: - ¿¡Más dinero?! – Mis ojos brillaron de enfado – ¡Tenemos más de 20000 simoleones ahorrados! Sabes – Intente calmar lo incalmable – No importa.
Corte todo intento de comunicación huyendo a bañarme.
El agua no calmo mi ira y me desconsuelo aunque intente no pensar demasiado en ello o me pondría todavía más desconsolada. Y más enojada por su excusa falsa.
Tanto que incluso la enfermedad volvió.
Pero al menos Caleb tuvo el acierto de no acercarse a mí en esos momentos y yo me centre en el jardín y la música para ni acordarme de su existencia. Y él, siguiendo su instinto de conservación, tampoco hizo intento de acordarme de su existencia. Cuando me emocionaba con la idea… Diablos. Necesito estar sola…
Ni siquiera quiero dormir con él y Caleb creo que lo presintió porque antes de irme a dormir vi una nota donde me avisaba que iría de fiesta con su hermana. El cojonudo ese. Me dormí con un sentimiento de enfado y abandono.
Y mis sueños se poblaron de lo que podría estar sucediendo en aquella fiesta, en ellos Caleb conocía a una chica preciosa, muy diferente a él pero que le atraía como un imán, prueba de que los opuestos se atraen.
Empezaban con los coqueteos, directos e indirectos. Con toqueteos incluidos.
Incluso dejando a su hermana olvidada por ella, bailaban y coqueteaban hasta el amanecer.
Y cuando la fiesta acababa, él llamaba a su trabajo para avisar que no iría y así tener una cita/fiesta privada con la rubia oxigenada.
Una cita mucho más romántica que las que solíamos tener. Sin tantos juegos inocentes.
Besos por todos lados, mimos, caricias, murmullos, la cita más sensual en la que puedes pensar.
Que acabo de la mejor manera que puede hacerse para Caleb. Sexo.
Me desperté sudando, con la cabeza llena de ideas desagradables y a un paso de romper mi ley del silencio hacia Caleb solo para asegurarme de que estaba trabajando pero me obligue a calmarme, primero cuidando el jardín.
Aquello me trajo la paz suficiente como para darme cuenta de que no debía estar en casa en el momento en que Caleb volviera ni mientras no estuviera, por lo que llame a Miko y mi voz debió sonar tan triste que acepto enseguida a salir conmigo y cuando me vio fue incluso peor en mi intento por demostrarle que no estaba demasiado mal, se me notaba la decepción por los poros.
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