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Surten De Soita III
Bebé en pañales
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Capítulo 4: Dos Cumpleaños

el Vie Jun 30, 2017 3:53 pm
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Como regalo de cumpleaños, Âg-Hùk les regaló a las dos niñas una consola, para que se entretuvieran jugando. Hay que ver, hasta en este planeta la gente pierde el tiempo en cosas estúpidas.


Hásara además se pasaba el tiempo con Maxx. Jugaban a cada rato, y se llevaban estupendamente bien, aunque a mi no dejaba de ladrarme. Una cosa que flotaba encima de la cabeza de alguien no es normal, pero gente con piel verde si. No sé vosotros pero para mi es injusto.


Una noche, entró un ladrón a casa, mientras todos dormían. Es sorprendente la gente asquerosa de este planeta... Aunque bueno, teniendo en cuenta que Âg-Hùk...


Se llevó la máquina de ejercicio de Âg-Hùk, habría dado lo que fuera para que la mofeta de al lado le rociara.


Por suerte llegó la policía a tiempo, antes de que fuera capaz de llevarse nada más.



Gracias al policía, encerraron al ladrón, aunque el dinero del seguro no cubría las pérdidas.



Aparte del robo, hubo más desgracias en la casa. Elvira puede que cocine muy rico, pero nunca hay oportunidad de probarlo pues cada vez que toca la cocina, ésta se prende fuego.


Y Âg tiene que llamar a los bomberos.


Debido al incendio, Âg-Hùk empezó a hacer yoga, para liberar tensiones.


Y a las niñas les iba muy bien en el colegio, pues Elvira y Âg siempre estaban presentes si ellas lo necesitaran para cualquier duda en los deberes.


Y nuevamente Elvira quemó la cocina, hasta un total de tres veces. Fue entonces cuando Âg le dijo que mejor dejara la cocina de lado.


Y pronto llegó el cumpleaños de Hásara.



El matrimonio de Âg y Elvira iba estupendamente. Estaban muy unidos. Demasiado unidos para mi gusto. De corazón espero que no tengan más hijos...


Âg seguía practicando yoga cada vez que podía, y lo hacía lejos de la casa, para no perder la concentración.


Hásara no fue la única que creció, pues también le llegó el turno a Maxx.


Y Hásara y Maxx estaban más unidos que nunca. Se pasaban el día entero juntos.



Y se había propuesto enseñarle trucos, así que empezó con enseñarle a hablar.


Mientras tanto...
Kara: Tres, Cuatro y Cinco, ¿cómo va todo por aquí?
Cuatro: Sin noticias, majestad.
Kara: Muy bien, seguid atentos.


Kara: Siete, Ocho y Diez, ¿algo nuevo?
Ocho: Estoy cerca, majestad.
Kara: Muy bien, seguid trabajando.


Kara: Será mejor que siga interrogando al prisionero.


Kara: ¿Vas a seguir sin colaborar?
Voz metálica: N-O.


Kara: Piensa que será mejor que colabores.
Servo: N-O Pien-So Trai-Cionar a un A-Migo.


Kara: Me estoy cansando de repetirlo.


Kara: Responde, Fern.
Fern: N-O. No sé dón-de est-á.


Kara: ¡No mientas! ¡Tú estabas con él en la nave! ¡Te encontramos en el desierto, perdido, si no hubiera sido por nosotros estarías oxidado! ¡Nos debes un favor! ¡Llévame a la nave! ¿¡Cómo es posible que no salga en los radares!?
Fern: No pien-so ayu-dar.


Kara: Tú te lo has buscado.
Fern: ¡N-O! ¡Aaaaaaaa-aaah!




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