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Surten De Soita III
Bebé en pañales
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Capítulo 11: La llamada

el Vie Jun 30, 2017 4:05 pm
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Bob: Pasó antes de que Âg llegara a Las Rarezas, en ese entonces estaba trabajando para Kara, la alienígena que poseyó a Oliver. Todos tenían nombres en clave, el de Âg-Hùk era Seis...
...
Kara: ¿Cómo va el proyecto, Seis?
Âg-Hùk: ¿No crees que es mejor que empieces a llamarme por mi verdadero nombre? Y no lo llames "proyecto", es demasiado frío...


Kara: Está bien, cariño, lo siento...
Âg-Hùk: La niña está creciendo perfectamente.


Bob: Âg-Hùk y Kara estaban enamorados, y habían decidido tener una hija, pero por desgracia Kara era incapaz de tener hijos, y tuvieron que clonarla con ADN de Kara y Âg-Hùk...


Bob: Hasta que un día, Âg descubrió que Kara solo quería a la niña para experimentar con ella, y acabar convirtiéndola en la especie perfecta, un híbrido entre la especie de Âg-Hùk y la de Kara...


Bob: Âg-Hùk entonces decidió llevarse a la niña, pero no podía llevarse el huevo entero en el que estaba creciendo el embrión.


Bob: Así que, sufriendo mucho por lo que estaba haciendo, destruyó el huevo y guardó el ADN en un pequeño recipiente, que guardó dentro de mi, donde pudiera estar a salvo, y huyó junto a mí.


...
Henia: ... ¿Entonces dentro de ti está guardado el ADN de mi medio hermana? ¿Por qué no me contaste esto nunca?
Bob: Sí, así es. Y no lo vi necesario, todo estaba bien, no teníamos ni idea de que Kara estaba en el planeta...


Y después no volvimos a hablar de ese tema a fondo, vivimos como siempre, mientras Kara estuviera tranquila, aunque a mi no me hacía ninguna gracia pensar que podía estar planeando un nuevo ataque...

Sebastián había conseguido un trabajo en lo que quería, como vidente policial. Ayudaba a la policía en casos que eran inexplicables o parecían causados por una criatura sobrenatural. Muchos le tomaban en broma pero esa gente no tenía un vampiro en la familia, ni estaban casados con la nieta de un alienígena.


Rk-9 había alcanzado el punto de hacerse ministro de educación, aunque dejó el trabajo pues ahora que estaba en lo mas alto le aburría. Tenía mucho tiempo para hacer lo que quisiera, era incapaz de morir, y eso le hacía algo infeliz.


El cumpleaños de los niños no se hizo esperar.




Ambos padres dedicaban todo su tiempo libre a pasar el rato con sus hijos y enseñarles las cosas básicas.


Y cuando no tenían el tiempo libre, los dos infantes se las apañaban para pasarla bien entre ellos.


Sebastián trajo un objeto de uno de los casos en los que estaba trabajando, para estudiarlo con mayor detenimiento.


Pero no tuvo la oportunidad de hacerlo, pues ocurrió una desgracia al poco rato después. El espécimen de planta vaca que trajo Geila estaba hambriento, así que intentó tentar a alguien, y el que cayó fue Sebastián... La valla que rodeaba a la planta se había roto, y la tentación era demasiado alta. Sebastián no tuvo oportunidad de huir cuando se dio cuenta de que la finalidad de la planta era comérselo.


La familia al completo quedó destrozada, los niños se daban cuenta de que faltaba su padre, y Geila se sentía culpable por haber traído ese espécimen maldito.



Geila se puso a mirar todo el tiempo en el libro de magia, intentando encontrar una forma de devolverle la vida a Sebastián.
Geila: Tiene que haber una forma, la magia tiene que poder hacerlo...


Y cuando estaba a punto de mirar mas allá de la bondad...
Geila: ¿Está sonando un teléfono?
Bob: Yo no escucho nada...


Geila: Es el teléfono que trajo Sebastián del trabajo... Están llamando.
Bob: Geila, yo no escucho nada...


Geila: ¿Cómo puedes no escucharlo?
Bob: Geila, no descuelgues el teléfono. Esto me da mala espina.


Geila: ¿Sí?
Bob: Geila, cuelga antes de que sea demasiado tarde.
Geila: ¿Quién habla? S-sí, pero... ¿Harías eso por mi?
Bob: ¡Geila, escúchame! ¿¡Qué está pasando!?







Sebastián había revivido en una especie de criatura semi-muerta, en una aberración...

Las cosas entre Sebastián y Geila a partir de entonces fueron bastante delicadas...


Pero no les costó demasiado superarlo
Geila: Sebastián, sé que desde lo ocurrido, no nos ha ido del todo bien, pero... desde que moriste, ya no estamos casados y... ¿querrías casarte conmigo de vuelta?
Sebastián: ... Sí, Geila, sí, claro que sí.


Y se casaron enseguida.


Justo a tiempo para que los críos pasaran a niños.






Y como tenían que ir al colegio, invitaron al director de la escuela privada, para intentar convencerlo y que le admita en su institución.


Y con éxito.


El de los niños no fue el único cumpleaños, pues le tocó a Llama crecer a anciana.


Henia y Rk-9 se pasaban mucho tiempo juntos, ambos tenían todo el tiempo del mundo para vivir (siempre y cuando sea de noche en el caso de Henia) así que se comprendían perfectamente.


Y realmente, acabaron pasando mucho tiempo juntos después.


Geila había ascendido a Gurú Medioambiental, y se iba volando al trabajo...


Y los niños seguían jugando juntos.


Aunque Sey era bastante tramposo... Y Skie algo inocente.


Como el exterior de la casa parecía algo vacía, la familia construyó una piscina en el patio trasero para nadar el verano, que duraba el doble que las otras estaciones en Las Rarezas y el calor empezaba a hacerse insoportable.


Todos pasaban mucho tiempo nadando en la piscina, y a Sebastián le gustaba sobretodo hacerse el muerto. Irónico.


Y llegó el momento de que los chicos volvieran a crecer.



Mientras, la relación de Rk-9 y Henia cada vez iba mas en serio, hasta el punto de que Rk-9 le pidiera matrimonio a Henia. Nunca creí que los robots pudiéramos sentir amor... Espero no acabar enfermando yo también.





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