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Surten De Soita III
Bebé en pañales
Masculino Tauro Tigre
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Fecha de inscripción : 30/06/2017
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Localización : En una isla

Capítulo 4: Cambios

el Sáb Jul 01, 2017 2:51 pm
El día siguiente de mi cumpleaños fue muy distinto al resto de los días anteriores. Ya era oficialmente una adulta, y estaba preparada para comerme el mundo.

Después de haber terminado el instituto, tenía las mañanas libres, y como no tenía trabajo, mi día constaba de dos partes: las mañanas que pasaba en el gimnasio...

Y las tardes que las pasaba intentando crear algo que pudiera entregar con orgullo a un editor.

-No deberías flexionar tanto las rodillas. -Esas fueron las primeras palabras que escuché de él. A pesar de mi frecuencia en el gimnasio, nunca había hablado con él, que también se pasaba con mucha frecuencia.
-¿Cómo?
-Así, así como estás ahora está mejor que antes. Prueba, mejor, ¿verdad? ... Mi nombre es Vicente, trabajo aquí de vez en cuando, no es un trabajo fijo pero es lo mejor que he conseguido.
-Yo soy Diana.

Vicente siguió entrenándome durante unas horas, y cuando me iba a ir, me preguntó:
-¿Tienes algún plan para esta noche?
Su pregunta me dejó bastante atónita. La gente solía ser un poco reacia a hablar conmigo, y el hecho de que alguien me invitar a salir era más increíble todavía.
-Hoy tengo cumpleaños, pero mañana por la tarde estoy libre.
-Perfecto. ¿Conoces el Terciopelo Azul, verdad? Nos vemos allí.

Me habría encantado quedar con él ese mismo día, pero no había mentido: Realmente era el cumpleaños de mi padre ese día. Los años no pasan en balde, y se le notaba perfectamente la edad.


Del resto del día solo recuerdo que pasó muy lento, hasta que llegó la hora a la que habíamos acordado encontrarnos en el Terciopelo Azul, y cuando llegué, ahí estaba, puntual como un reloj.

Pasamos la tarde entera bailando y hablando, y me dio la oportunidad de conocerle debidamente. 

Y después, mientras comíamos, pudimos empezar a hablar más seriamente.
-Creo que estoy a punto de conseguir un trabajo más estable, en el mundo del deporte. Acabo de hacer una entrevista de trabajo, y tengo buenas esperanzas. Y tú, ¿tienes planes de futuro?
-Pues la verdad es que no sabría que decirte. Tengo tantas cosas en la cabeza... Ahora mismo estoy intentando la escritura, pero tampoco podría decirte. 
-Es lo que tiene ser perfecta. Todo se te da bien.
No pude hacer otra cosa que sonreír y pensar en lo que acababa de decir.
La cita acabó sin otros mayores eventos.

Y con el tiempo, llegó el cumpleaños de mi madre. Jessica Blue, la pobre mujer que había vivido atormentada por su pasado —un pasado que desconozco—, finalmente había conseguido formar una vida estable y feliz, que quedaba reflejado en sus arrugas.


Pasó un tiempo en el que no vi mucho a Vicente. Aquella posibilidad de conseguir trabajo que mencionó dejaron de ser posibilidades y se convirtió en una realidad, y eso significaba que tenía poco tiempo libre. Claro que ese no era mi caso, a mi el tiempo libre me sobraba, así que de vez en cuando conseguíamos hacer un hueco, uno muy agradable.


El resto de la familia seguía sin grandes cambios. Leland si no era el mejor de su clase es porque se pasaba las tardes enteras leyendo y no estudiando, y Victoria adoraba estudiar economía y así estar preparada para abrir su propia empresa.

Mis padres eran todavía los encargados de traer el dinero a casa, aunque espero que no por mucho tiempo: en cuanto empiece a aportar algo de dinero, entonces mi padre podrá conseguir esa jubilación que tanto desea.

Las cosas con Vicente iban estupendamente, y sin pensarlo demasiado, y tal vez de manera bastante precipitada, me lancé directamente a Vicente.

Y él, también sin pensarlo demasiado, aceptó.

Y, sin ningún evento importante previo, llegó el momento de la boda. Una boda muy íntima.

Vicente se unió a la familia, y con el dinero que trajo a la casa pudimos hacer reformas que tanto hacían falta, no en cuanto a funcionalidad sino en cuanto a estilo.

Reformamos la casa al completo:

Además de añadir un gimnasio para Vicente, le dimos a Mamá lo que llevaba deseando desde siempre: una cocina en condiciones, separada de la sala de estar, la otra gran protagonista.



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