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Surten De Soita III
Bebé en pañales
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Localización : En una isla

Capítulo 9: Ser diferente es genial

el Sáb Jul 01, 2017 2:56 pm
Con la nueva adición a la familia que acababa de llegar sumada a la que todavía tenía que llegar, nos íbamos a quedar cortos de espacio en la casa, así que Kairo decidió mudarse.

Mi embarazo iba como las rosas, los médicos dijeron que el bebé nacería sano y sin problemas, así que se sentía un ambiente de tranquilidad en la casa. Lucas estaba ilusionadísimo de tener otra criatura más.

Sobretodo porque la pequeña se nos hacía grande. Tal vez no muy grande, pero sin duda el tiempo pasaba volando y Ariel ya era toda una niña.

Una niña muy poco niña, la verdad. Era muy inteligente, y no soportaba ver las cosas sucias.

Uno de sus hobbies era el ajedrez. Se podía pasar las horas en el tablero, pensando jugadas para hacerle luego a su abuela, que era la que más jugaba con ella.

Si bien el embarazo no nos dió rompederos de cabeza, sí que lo hicieron cosas externas a éste. La cocina se nos prendió fuego mientras Lucas cocinaba un día.

Y menudo susto que nos dio.

Por suerte, a nadie le pasó nada y pudimos apagar las llamas a tiempo.

Tal vez el fuego fuera algo bueno, porque después de eso el estrés pre parto fue como caminar entre rosas.

Así que fuimos una vez más al hospital para que naciera nuestro segundo hijo.

Noah, una niña realmente maravillosa y que había salido a mi. Una niña azul, como yo. Tenía miedo por ella. Para mi fue fácil encajar las miradas extrañadas y las burlas por mi color de piel, pero a mi pequeña... no quería que nada de eso le pasara. Pero no podía hacer nada salvo estar a su lado para lo que fuera.

Poco después del parto, siguió la racha de sorpresas, pero ésta vez fue Lucas el que me la dio.
Lucas: Amor, sé que te rompí el corazón hace años al no estar preparado para casarme contigo. Y tal vez tenga miedo todavía de lo que pueda pasar, pero si hay algo de lo que estoy seguro es de que te amo, te amo a tí y a nuestras preciosas hijas, y que quiero casarme contigo.
Lluvia: Oh dios mío, ¡claro que sí! ¡Por supuesto! 

Las complicaciones se sumaban: además de tener que cuidar de dos niñas, ahora teníamos que preparar una boda, y no me quejo, pero tal vez nos tomamos demasiado tiempo para hacerlo porque a mi madre ya se le empezaban a notar los años.

Al ver que no teníamos todos los medios para dar una boda a lo grande, decidimos celebrar una boda privada en casa, con sólo la familia.

Lucas: Si me hubieran dicho cuando nos conocimos que nos casaríamos, no me lo habría creído. Fuiste mi mejor amiga desde primaria, y hasta el instituto solo te veía con esos ojos. Nunca creí que fuera correspondido. Pero lo fue, y no veas lo mucho que me alegro.


Ariel: ¿Así que ya somos una familia normal?
Lucas: Siempre fuimos una familia normal, cariño.
Lluvia: En eso te equivocas. Nunca lo hemos sido, no lo somos y nunca lo seremos. Pero justamente eso nos hace tan geniales. ¿Verdad que sí, Ariel?
Ariel: ¡Tienes la razón! ¡Ser diferente es genial!

Poco después de la boda llegó el cumpleaños de la más pequeña. Noah ya era toda una niña, una niña preciosa.

Pero supongo que ella tenía unos gustos diferentes del resto. Rechazó toda la ropa que le compré, decía que la falda se le hacía incómoda...
Noah: No me acaba de convencer la coleta... A ver a ver...

Noah: ¡Así! ¡Así muchísimo mejor!

Ariel: Hermana, así pareces un niño.
Noah: ¿Sí? ¿Y cuál es el problema con eso?
Ariel: Ninguno, supongo, pero tal vez en la escuela te tachen de rara.
Noah: Ya me llamarán rara por mi piel, así que ¿qué importa añadir más rarezas? Además, ¿ser rara no era guay?

Ariel: Pues claro que lo es.
Noah: Además, para rara tú, que mira la cara que tienes.

Ariel: ¡Pero serás! ¡Mira quién fue a hablar, la de la nariz torcida!
Noah: ¡No tengo la nariz torcida!
Ariel: Bueno, si te lo parece... jajajaja
Noah: Jajajajaja

Noah, a diferencia de su hermana, no era muy de estudiar. Era muy lista, sí, pero no era eso lo que le ocupaba la cabeza. Era una persona muy libre, se pasaba las horas enteras escuchando música y bailando, tanto que tenía que cortárselo para que se pusiera a hacer los deberes. Inútilmente, claro está, porque se ponía música para hacerlos y acababa bailando en la silla...

Lucas: Hija, apaga la radio, que ya es tarde.
Noah: Espera papá, ¡que esta canción me encanta!

La única que conseguía que se centrara en los deberes era su hermana mayor, con la que hacía los deberes cada día. Se llevaban estupendamente y eso me alegraba muchísimo.

Pero la familia no sólo aumentaba por mi. Victoria, la hermana de mamá, nos invitó a la familia entera al cumpleaños de mi primo Brayan.

Victoria: ¡Qué ilusión tenerte aquí hoy, Diana! Hacía demasiado que nos nos veíamos, pero es que el bebé me ha tenido tan ocupada...
Diana: Dímelo a mi, los míos ya están todos creciditos pero me siguen dando problemas

El día fue genial, toda la familia se lo pasó bien, y estuvimos juntos en el cumpleaños de mi primo Brayan.

El cual hizo buenas migas con Noah.


Me alegraba ver que la familia se unía tanto, sobretodo cuando Brayan aparecía de vez en cuando en casa para jugar.

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