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Lady Alaina
Bebé en pañales
Femenino León Cabra
Mensajes : 39
Fecha de inscripción : 15/07/2017
Edad : 26
Localización : Cataluña, España

Capítulo 1: Empezando de cero

el Miér Oct 25, 2017 5:36 pm
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Aina Rohde era una joven de 18 años recién cumplidos, su vida jamás había sido fácil. Su madre se había quedado embarazada de un hombre al que ni conocía pero del que si sabía el nombre, pero jamás se lo dijo a nadie, sólo había sido una relación de una noche y ella se había quedado embarazada. La familia de ella jamás quiso que tuviera a la niña, pero la mujer los ignoró a todos y gracias a eso, Aina llegó al mundo. Su madre era quien cuidaba de ella porque por lo que refería a sus abuelos, no querían ni verla, la chica cuidaba de su niña como si no hubiese nada más importante en la vida. Pero toda felicidad se esfumó cuando Aina tenía tres años. Madre e hija estaban de paseo cuando la madre de Aina sabía que las seguían, escondió a su hija entre unas cajas. En efecto, unos asesinos a sueldo las estaban siguiendo la familia de la madre de Aina se habían creado muchos enemigos por su fama y su hija, iba a pagar las consecuencias. Aina tuvo que ver como unos asesinos mataban a su madre a sangre fría delante de ella, decidieron dejar a la niña viva a pesar de saber que estaba en algún sitio, ¿que les iba a hacer una niña de tres años? La pequeña se echó a llorar cuando esas personas desaparecieron... al final, se quedó dormida. Unas horas después, fue encontrada por sus abuelos, ellos jamás habían querido a su nieta, pero se la quedaron por recuerdo a su hija. Jamás la quisieron y la pequeña careció de amor durante todos esos años, al menos, la escolarizaron y la dejaron relacionarse con otros niños. A la edad de diez años, la pequeña Aina encontró una carta de su madre donde le decía quien era su padre. Con la ayuda de la mejor amiga de su madre, se puso en contacto con su padre que al saber la existencia de su hija y lo mal que lo pasaba con sus abuelos, decidió tenerla en su casa. Así los años de la pequeña, fueron felices por fin. Sus abuelos fallecieron pero ella no sintió lastima, al fin y al cabo, no habían  hecho anda por ella. Pero cuando ella cumplió los 18 años, su padre falleció de un cáncer que se lo llevó de su lado, poco después, al leer el testamento, le dijeron que su padre le había dejado un terreno en Willow Creek. La chica decidió formar una nueva vida, recogió las pocas cosas que tenía y se mudó a su nuevo hogar.

Pero cuando Aina llegó, tras gastarse 10.000 simoleones de sus 20.000, vio que el terreno estaba totalmente vacío.
- ¡¿Pero qué es esto?! - Gritó al ver que no había nada más que un triste buzón... - Esto no me puede estar pasando... Papá... podrías haberme avisado de que estaba vació... - Dijo mirando al cielo como si su difunto padre fuese a responderle.
Pero los Rohde no estaban hechos para rendirse, así que recordando algunas de las cosas sobre albañilería que le había enseñado su padre, se puso a construir una pequeña casa que la cobijara... al menos, hasta conseguir algo mejor.

Cuando Aina acabó de acicalar su casa, le quedaron varios fondos, pero prefirió no recargar demasiado la casa porque sabía que el dinero no le iba a durar para siempre, así que la casa se quedaba enana como estaba y decidió buscarse un trabajo. Ella siempre quiso coctelera por lo que sabía que debía buscarse algo en el sector hostelero. Pero como no tenia ordenador en casa, se quiso ir a la ciudad para conocer a sus vecinos y ver cómo era la ciudad.

Aina se fue primero a la biblioteca para buscar el trabajo que le diera el dinero que necesitaba, porque aunque le habían quedado algunos ahorros, no podía vivir de ellos. Empezaba como una simple ayudante de lavaplatos, pero algo era algo y ella sabía que cumpliría su sueño.

Aina estuvo dando vueltas por la ciudad hasta que se cansó de no encontrar a nadie interesante, no es que buscase pareja, pero ella sabía que el amor llegaba cuando menos se esperaba y ella no se cerraba a nada. Pero cuando llegó a casa, algunos vecinos llegaron a darle la bienvenida y ella empezó a hablar con todos, pero hubo uno llamado Gavin Richards con el que conectó al momento y empezaron a hablar sin darse cuenta de que las horas pasaban y los demás ya se habían ido. Estuvieron hablando hasta que Gavin tuvo que volver a casa, pero entre los dos había algo que los dos querían poder estudiar mucho más.

Aina pudo coger un poco de sus ahorros y comprarse una barra de bebidas para poder ir practicando su cocteleria, para ir preparada a los futuros días de trabajo. La verdad es que se hizo unas cuantas bebidas para poder ir preparada al trabajo, pero le habían dicho que empezaba en dos días y quería prepararse. Pero se le hizo tarde, se hizo la cena y se fue a dormir.

Aina no tenía nada en casa para entretenerse y se iba siempre a la biblioteca, allí conoció a la bibliotecaria, la chica se llamaba Laura Beiroa, eran de la misma edad y se empezaron a llevar de la mejor manera, se hicieron grandes amigos, mientras que Gavin y Aina se veían siempre que podían y parecía que estaba naciendo algo entre ambos.

Pocos días después de conocerse, decidieron quedar a tomar algo en el terciopelo azul, estuvieron muy bien juntos y empezaban a ponerse muy acarameladitos, pero la gente empezó a llegar después de ellos y empezaban a no estar bien allí, hablando de todo dijeron de tener una cita y cuando los dos pensaron que era una buena idea y decidieron irse al parque porque el de Willow Creek era totalmente hermoso. Allí las miraditas, los pequeños picarones y demás, eran algo normal entre ellos, poco a poco empezaban a ponerse más y más acaramelados.

Al cabo de un rato, Aina sintió que había llegado el momento de dar el paso. Se acercó a Gavin y cuando estaban lo suficientemente cerca... ¡le dio el primer beso de ambos! La verdad es que tras ese vinieron muchos más, el uno no podía despegarse de los labios del otro. Aina sabía que había hecho lo correcto dando aquel paso con Gavin, con él no tenía miedo de absolutamente nada. Pero aún le quedaba algo por hacer, el parque se empezaba a llenar de gente.

Los dos empezaron a darse arrumacos, pero Aina tenía que dar el paso que llevaba pensando desde que lo había besado.
- Gavin, quizás crees que voy muy rápido... pero la vida sim pasa demasiado deprisa y no hay que perder el tiempo. ¿Quieres ser mi novio? - Dijo la morena mirando al chico a los ojos, teniendo un poco de miedo por la respuesta.
- ¿Me lo estás diciendo de verdad? ¡Claro que quiero, Aina! ¡Me enamoré de ti el día que nos conocimos en tu casa cuando te fui a darte la bienvenida al barrio! ¡Te amo, morena! - Dijo él cogiéndola y dándole un beso que dejo a la chica sin respiración.
Los dos empezaron a hablar y a no poderse quitar las manos de encima, parecían dos adolescentes en vez de dos adultos. Pero los dos estaban tan a gusto que no les importaba, hablaban de sus vidas.

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