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Matotty
Bebé en pañales
Masculino Escorpio Caballo
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Fecha de inscripción : 16/12/2017
Edad : 15
Localización : Santiago, Chile

CAPÍTULO 1

el Jue Dic 21, 2017 9:31 am

Spoiler:

Después de ese mismo momento no supe qué más pasó, qué hicieron con mi cuerpo desmayado… lo único que sé es que tuve la suerte de sobrevivir a ese ataque, al menos eso creía cuando desperté.


No sabía en dónde estaba, esta vez me fue muy difícil para mí ubicarme en el lugar. ¿Qué me habrán hecho? Pensaba mientras tanto. Probablemente ni siquiera sea el centro, puesto a que yo vivo, bueno, solía vivir en un departamento. ¿Qué habrán hecho con mis pertenencias o vivienda? Hablamos de una mafia con mucho poder… ¿qué es lo que no harían?


Miré a mis alrededores y lo único que encontré fue un gran terreno vacío, que daba espacio a algo gigantesco, que parecía ser un barrio. Muy diferente a lo que acostumbraba a vivir…


Justamente detrás de mí había un periódico antiguo, pero escribieron con plumón “léeme”. Me atreví a levantar el periódico sólo para leer lo que decía el papel, porque, ya saben, la curiosidad mató al gato.


Pues… no era más que una carta.
Si llegas a leer esto, significa que estás vivo. ¡Qué bien! No sé qué haríamos si hubieses muerto en ese lugar, tendríamos que obligar a otra persona a pagarnos si fuese así. No se me ocurrió otro método con el cuál dejarte inconsciente, por lo que tomé una piedra cualquiera del local para abatirte. Ahora apareciste en este lugar. ¿Qué es? Preguntarás. Este lugar se llama Mayhaven, es un pequeño barrio con el que puedes empezar una nueva vida, así es como querías, ¿no? Para que no murieses en el intento, gastamos sólo 1.500 simoleones en hacerte un pequeño refugio…


Vaya refugio entonces.
…con un pequeño refrigerador, una incómoda cama, y una pared que divide al retrete junto a la ducha. Eso es lo único que tienes, y te dimos de regalo 55 simoleones porque eso es lo que sobró, y también te conseguimos un trabajo en lo de Negocios. ¿Somos muy amables, verdad? Buena suerte. Te recuerdo que lo que nos debes en conjunto a todas las personas que prometiste pagarles son 50.000. ¿Mucho, verdad? Debiste haber pensado en ello antes de apostar como un loco. Con cariño:
                                                                                                                  - Lucrezia D’agostino.


“D’agostino…” pensaba mientras me comía un sándwich porque de ninguna manera iba a morir de hambre aquí.


Y claro, salí al parque por un rato, ¿por qué no? Tenía que despejar mi mente de tantos problemas que me había causado esa mafia. ¿Dónde iba a conseguir 50.000 simoleones? ¡Ni siquiera me alcanzaría para mantenerme a mí mismo!


Mientras pensaba en todo aquello, me di cuenta que la gente pasaba en frente mío mirándome mal o preocupándose por mis heridas. Por ello decidí ir al baño del parque para poder al menos limpiarlas un poco.
Cuando salí del baño, planeaba regresar a mi lugar hasta que la vi.


Encajaba perfectamente con mi imagen de mujer perfecta, pelirroja, de ojos claros y verdes, pecas, blanca… estoy completamente embobado…
Pero, si quiero conquistarla a ella, tenía que hablarle de una u otra manera.


Me senté en el banco que estaba al lado de ella; le pregunté por su nombre. Su nombre era Suski Kowalczyk… un nombre incluso más raro que el mío (probablemente el jugador haya instalado un archivo “package” que contenía más de tres millones de nombres y apellidos), aun así supuse que era polaca. Pero, ¿para qué nos vamos a fijar en los nombres? Yo solo me fijaba en su rostro, era bellísimo… a diferencia del mío, lleno de heridas.


Hasta el día de hoy sigo sin saber cómo fue, pero la verdad es que pasar el rato con esa mujer se convirtió en pasar el día entero, y al parecer el sentimiento de haberlo disfrutado fue mutuo. 


Tuvimos varias citas desde ese entonces, estábamos completamente enamorados. Hasta que un día, en una de ellas, la última, en donde yo la hice sentirse como una reina; le pedí el plato más caro del lugar, mientras yo, a mí me daba igual lo que comiese.


Sentía que ella disfrutaba el hecho de estar conmigo, y yo también sentía lo mismo por ella. Ahí es cuando me dispuse a hacerlo.


Le propuse matrimonio. Me describo como una persona muy seria, pero al momento de ver su rostro lleno de felicidad estaba tan nervioso y tenso que tenía ganas de ir al baño en ese momento. Días más tarde nos casamos y ella se mudó conmigo, fuimos felices… pero eso será para otro capítulo, ¿no creen?

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